| Sistemas Silvopastoriles |
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Ing. Agr. Jorge Esquivel (h) * Ing. Agr. Eduardo de Coulon ** Sistemas Silvopastoriles El sistema silvopastoril (SSP) es una práctica agroforestal que consiste en la combinación intencional de árboles, plantas forrajeras y ganado en la misma superficie buscando la estabilidad ambiental, social y económica. Esta definición, combina varios conceptos que nos gustaría comentar: Por un lado se trata de una práctica agroforestal, entendiéndose como tal a la complementación de varias actividades (agrícola, pecuaria, forestal, apícola, etc.) que deben desarrollarse armónicamente para convivir sobre la misma unidad de producción: El Suelo. Por otro lado cuando nos referimos al término intencional, estamos poniendo de manifiesto que existe la voluntad de que así sea. Por lo tanto todas las energías y creatividad tienen que estar dirigidas hacia ese objetivo: Producir madera, forraje y carne. Finalmente la definición hace referencia a los beneficios buscados refiriéndolos al concepto de estabilidad, considerando aspectos ambientales, sociales y económicos. La intención es lograr producir en sistemas que sean económicamente viables, ambientalmente equilibrados y socialmente justos. Es así que los sistemas silvopastoriles tienen distintas formas de ser encarados de acuerdo a la importancia que adquiera cada uno de sus componentes. En regiones tropicales donde la ganadería se desarrolló sobre suelos que anteriormente estaban ocupados por la selva, la bonanza de la fertilidad inicial no tardó en desaparecer dando paso a la degradación de las pasturas y la consiguiente erosión y pédida de fuentes de agua. Aquí los SSP se desarrollan con árboles nativos, en su mayoría Leguminosas, en un intento de restablecer la armonía del paisaje y generar un ambiente más confortable para los animales, siendo el fin principal continuar el deterioro del ambiente. Es en estas situaciones donde aplicar prácticas silvopastoriles genera adicionalidad pudiendo obtenerse pagos por brindar servicios ambientales. Varios planes del Banco Mundial están siendo aplicados en Nicaragüa, Colombia, Costa Rica, México y Panamá. La producción comercial de madera no es tenida en cuenta. En otras partes del mundo, en zonas templadas, como en Nueva Zelanda, los SSP se llevan a cabo como una consecuencia del manejo silvícola. Al disminuir muy temprano la densidad para favorecer el crecimiento de los árboles, la oferta forrajera disponible debajo de las plantaciones permite el pastoreo. Estos esquemas de producción no tienen en cuenta la producción de carne como actividad de relevancia, siendo la producción ovina un aspecto secundario del sistema. Varios países de Sudamérica que cuentan con regiones forestales que conviven con la producción ganadera, están iniciando una rápida incursión en la producción silvopastoril. Es así que existen emprendimientos a nivel de productores en Brasil, Paraguay, Uruguay, Chile y Argentina. En todos los casos, tanto la producción de madera como de carne tiene un fin comercial, existiendo tecnología aplicable para maximizar el margen bruto económico. Las características principales de estas zonas son: Fuerte tradición ganadera, bajos niveles de producción, suelos con aptitud forestal, caros para la actividad ganadera y baratos para la forestal, presencia de empresas forestales de gran envergadura en la zona, posibilidad de pérdida de escala productiva desde el punto de vista ganadero (división de los campos), imposibilidad de hacer agricultura en gran escala, entre otras. Es en esta última región donde desde nuestro punto de vista se deben desarrollar los SSP para diferenciarnos en el mundo produciendo madera y carne en un sistema amigable con el ambiente. Si anualizamos los márgenes de las forestaciones que tienen turnos de corte tan largos para compararlos con el márgen bruto ganadero, vemos que la relación es de 3:1 como mínimo a 10:1 en mejores suelos, a favor de los árboles. Dicho esto despejamos cualquier intención de continuar produciendo ganado ¨porque se gana más que con las forestaciones¨. Esta carrera está perdida, pero analizando desde la óptica ganadera, nos queda amigarnos con el sistema y tratar de incorporar los árboles a nuestra actividad ganadera de manera tal que potenciemos el uso del suelo. Es así que la premisa podría ser: Plantar la cantidad necesaria de árboles, de manera tal que genere con el paso de los años un incremento patrimonial superior al capital tierra, permitiendo al ganado pastorear en la misma superficie y aprovechar los beneficios que produce el aumento del confort y los cambios en la calidad de las pasturas. La ganadería debería ser la ¨caja chica¨ y la forestación la ¨caja de ahorro¨. (Ing. Santiago Lacorte) Es por todos los ganaderos sabido que un animal no se siente cómodo pastoreando a pleno sol en los calurosos días del verano, esto deprime el consumo con las lógicas consecuencias en la merma de la producción. De igual manera en los ventosos días de invierno utiliza mucha energía almacenada en forma de reservas de grasa para hacer frente a las bajas temperaturas. Con la protección de los árboles dispersos en las pasturas ambos extremos climáticos son atemperados. Las copas de los árboles generan un efecto sombrilla que disminuye la acción de las heladas, permitiendo el pastoreo durante más tiempo en el invierno. Este efecto es muy importante si las especies forrajeras son mayoritariamente de crecimiento estival. El crecimiento de los pastos debajo de las forestaciones se realiza con tasas fotosintéticas menores, consecuentemente desarrollan menores estructuras de sostén en las paredes de las células (Celulosa, Lignina y Hemicelulosa) aumentando la proporción del contenido celular (Hidratos de Carbono no estructurales, Compuestos Nitrogenados y Lípidos), produciendo de esta manera pastos de mejor calidad que los que crecen a cielo abierto (con más estructuras de sostén). Este cambio en la luminosidad provoca el retardo de la floración, siendo éste otro factor de aumento de la calidad. Varios trabajos científicos realizados en nuestra región demuestran que existe un aumento del contenido de Fósforo en las hojas de los pastos que crecen en SSP. Cuanto más limitante sea el suelo en este nutriente mayor será la importancia del sistema. Algunos mitos deben ser destruidos para no provocar el fracaso anticipado de los SSP, el uso del agua es uno de ellos. La presencia de árboles en los potreros permite captar y retener mayor cantidad de agua que de otra manera se escurriría rápidamente. La exploración a mayor profundidad de las raíces de los árboles no compite con las raíces superficiales de las pasturas, aportando también, a través de las hojas que caen, nutrientes desde horizontes más profundos. La disminución en la velocidad del viento disminuye la evapotranspiración del pasto, permitiendo una economía real del agua del sistema. Los SSP determinan cambios en el microambiente, transformándolos en sitios con mayor humedad y menores amplitudes térmicas, esto favorece la actividad de la microfauna del suelo. Hasta aquí desarrollamos conceptos enfocados desde el punto de vista ambiental, es de esperar que además de lograr beneficios directos como los descriptos, en un futuro no muy lejano nuestras carnes sean apreciadas (y bien pagadas) por el ambiente que construimos para producirlas. Desde el punto de vista económico y considerando lo que describimos al inicio, parecería que cuanto más árboles por hectárea tengamos al turno de corte, mayor será la producción de madera y mayor será nuestro beneficio. Esto es así, pero como también dijimos que estamos manejando un sistema y éste debe ser equilibrado, si dejamos muchos árboles por hectárea no tendremos luz para que crezca el pasto. El manejo silvopastoril lo que busca es armonizar el crecimiento de los distintos componentes. Si el raleo (cortar los árboles inferiores) es muy intenso tendremos pasto suficiente pero poca madera al turno de corte final. Es necesario resaltar aquí un concepto muy utilizado por las empresas comerciales que venden productos caros: La cantidad no va de la mano de la calidad. Es este axioma el que debe regir la producción forestal en los SSP. Debemos producir madera que tenga una calidad tal que compense la menor cantidad que obtendremos como consecuencia de evitar el sombreamiento de las pasturas. Para obtener esa madera de calidad, debemos realizar dos tareas: Las Podas y Los Raleos. Ralear, como dijimos es cortar los árboles inferiores (oprimidos, torcidos, bifurcados, quebrados, etc) para evitar la competencia a los seleccionados. El objetivo debe ser alcanzar en poco tiempo grandes diámetros y permitir la entrada de la luz para las pasturas. Las podas consisten en eliminar las ramas basales de los árboles para que el crecimiento se desarrolle sin nudos, produciendo madera clear (libre de nudos) con destino a la industria del laminado o a la fabricación de muebles de calidad. Esta operación se realiza en varias oportunidades (tres a cuatro) dependiendo de la altura total que se quiera podar. La poda es una práctica que debe ser realizada en el momento óptimo, frecuentemente, con la herramienta adecuada y la capacitación necesaria. Se tiene que realizar siempre en árboles seleccionados, cortando ramas verdes, el grosor del tallo donde se insertan las ramas no debe superar los 10 centímetros de diámetro y el corte debe ser nítido sin desgarramientos. El precio final de la madera gruesa y podada es superior al de la madera fina y con nudos, esto es lo que permite aumentar los ingresos por hectárea y transportar largas distancias la madera absorbiendo el costo del flete. La elección de la especie, la densidad de plantación, la configuración, la preparación del suelo y los cuidados iniciales durante los dos primeros años definen el momento de inicio del pastoreo. Como regla general podemos decir que a partir de los dos metros de altura de los arbolitos se puede introducir los animales al potrero forestado. Sabiendo esto, tendremos definido nuestro objetivo: Aumentar la velocidad de crecimiento inicial para tener poco tiempo clausurado el potrero. Hay que utilizar genética conocida, plantines rustificados, con buen desarrollo radicular, sanos, preferiblemente en tubetes, el suelo tiene que presentar una preparación tal que facilite el desarrollo de las raíces y la captación del agua. Los controles de hormigas y de malezas deben asegurarnos no retrazar el crecimiento ni la pérdida de las plantas. Considerar que el tiempo que transcurre entre la plantación y el primer pastoreo no produce carne. Existen distintas alternativas para aumentar la eficiencia del sistema: En los entrelíneos de la plantación forestal se puede producir semillas de pasturas, recuperar pasturas degradadas, producir los granos, el silaje o hacer rollos de las pasturas para la suplementación de los animales durante el invierno, etc. De esta manera disminuye la proporción de campo improductivo desde el punto de vista ganadero. El impacto más importante de los SSP se observa en el aspecto social. Se generan más puestos de trabajo por unidad de superficie que con las actividades independientemente. Este trabajo es diferente al trabajo de la actividad forestal pura, con personal que se traslada de campo en campo realizando las tareas silvícolas. Los establecimientos ganaderos deben incorporar los SSP en la medida justa, no plantar muchas hectáreas por año porque disminuirá mucho la superficie ganadera y financieramente también puede ocasionar problemas. Tener forestaciones de distintas edades permite contar con personal forestal estable dentro del campo, generando sentido de pertenencia, con posibilidades de vivir con su familia en el campo, que sus hijos asistan a la escuela rural, en contraposición al peón golondrina, más común en la actividad forestal. Los sistemas silvopastoriles requieren personas con un nivel de conocimientos superiores que son adquiridos con la constante capacitación. Resumiendo, lo que queremos transmitirles es una nueva forma de producir, con muchos interrogantes, caminos, formas de ver, costos, ingresos, ventajas y desventajas, justamente eso es lo enriquece al SSP, su ¨exclusividad¨, su ¨hecho a medida¨, la imposibilidad de comprar ¨al por mayor¨, la carencia de ¨recetas¨. Cada productor y su equipo técnico deberán desarrollarlo y aportar toda su imaginación para hacerlo posible. * Asesor del CREA Tierra Colorada. Misiones. Argentina. ** Productor del CREA Tierra Colorada. Misiones. Argentina Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla |


